Zinegoak, el Festival Internacional de Cine y Artes Escénicas LGTBIQ+ de Bilbao, nació en 2004 como una herramienta de sensibilización a través de la cultura, el cine y las artes escénicas. Desde entonces, se ha transformado hasta consolidarse como un evento cultural de referencia a nivel estatal e internacional. Su actividad se articula en cuatro grandes áreas de trabajo que confluyen en el tiempo y se desarrollan principalmente a finales de junio en Bilbao aunque se extienden entre mayo y junio por numerosas localidades vascas.
El núcleo del proyecto es el festival de cine y artes escénicas, que reúne una cuidada selección de propuestas queer contemporáneas: obras escénicas y audiovisuales —largometrajes, cortometrajes y documentales—, muchas de ellas reconocidas en certámenes de prestigio. En cada edición, además, se concede un Premio Honorífico que reconoce la trayectoria de figuras clave del cine y el activismo LGTBIQ+, y se cuenta con un Jurado Internacional formado por profesionales del ámbito audiovisual y queer.
Junto a este eje central, el área de industria ZG PRO impulsa encuentros profesionales y masterclasses orientadas a reflexionar sobre la contemporaneidad y la capacidad transformadora de los imaginarios colectivos no normativos.
El área de sensibilización y desarrollo de audiencias, a través de programas como ZG Hedapena y ZineGogoak, acerca la diversidad a distintos públicos y territorios; y finalmente, el área de debate y pensamiento acoge propuestas artísticas y culturales que reivindican reflexionar sobre otras formas de habitar y hacer desde las disidencias.
Toda la programación se construye desde una mirada crítica y comprometida con la diversidad sexual, de género y afectiva. Reivindicamos las identidades que se escapan, los deseos que incomodan, los cuerpos que no encajan y, en general, todo aquello que habita los márgenes, no sólo como espacios de exclusión, sino como territorios desde los que construir, cuidar y sostener otras realidades. Frente a estructuras hegemónicas, patriarcales, coloniales y capacitistas, apostamos por tejer redes propias —afectivas y políticas— que nos permitan resistir, imaginar y existir en nuestros propios términos.