Antonio (68) organiza en su ático chills de sexo y drogas cada fin de semana para no sentirse solo. Separado, rechazado por su familia y golpeado por una salida tardía del armario, su vejez le pesa. Durante la celebración de las fiestas del Orgullo, conoce a Raúl (19), un chico perdido que huye de casa. Sus soledades se cruzan de una forma extraña.